jueves, noviembre 01, 2007

CRONICA VIII Ruta Cascoloko de Miguelturra

7 de Octubre de 2007


Bueno, pues ya estamos otra vez liados, es decir, nos damos cita en nuestro punto de encuentro como todas las rutas, a las 7 de la mañana de un domingo (hay que estar mal de la cabeza), o sea, que más o menos a las 6 y algo, todos en pie para preparar la ropa, zapatillas, bicis, etc. y acudir a la hora fijada, así que, como decía, a las 7 vamos llegando a las puertas, desde donde vamos a partir a un destino por todos conocidos, Miguelturra; Tierra churriega al lado de la capital, donde los inefables Cascoloko ha organizado una ruta cicloturista con la intención de dejarnos satisfechos tanto por los parajes por donde pasaremos, como por la distancia y el ritmo de carrera que vamos a efectuar. Pues bien, sin ningún contratiempo, colocamos una tras otra nuestras bicis para empezar, después del parón veraniego, el desconcierto, como siempre es el mismo, -Yo me vengo antes de comer, -Yo no, yo me quedo, -Yo también me vuelvo pronto, -Yo también me quedo... así hasta que finalmente nos enumeramos tanto los que se vuelven, como los que se quedarán a comer. Y puestos de acuerdo en los vehículos, emprendemos el camino, primera parada, Alcázar de San Juan, a recoger a nuestra sección de dicha localidad, por primera vez y sin que sirva de precedente, no vamos con la hora ajustada y todo transcurre con normalidad y sin prisas, ya sé que no es muy normal, que siempre nos retrasamos, nos perdemos, o algo por el estilo, pero mira por donde, parece que esta temporada la empezamos de manera distinta, a las 8,30 h. estamos ya en el polideportivo de Miguelturra, saludando a la gente y recogiendo los dorsales.



Foto del grupo con nuestro amigo Clemente el Gran Abrojo de Bolaños


No está mal, son casi las 9, la organización de la ruta en las inscripciones ha tenido sus más y sus menos, pero no ha habido demasiados problemas y ya estamos todos dispuestos a comenzar. Nos encontramos, con los compañeros del Cascoloko (Saludos a Ricardator), con los colegas de Bolaños (Los abrojos infatigables, con Clemente a la cabeza), con nuestro paisano de Daimiel junto con sus compañeros del Sinllel, unos de Fuente el Fresno (C.C. EL MOLINO) que llevan un maillot muy original con una silueta que da nombre al club, en fin, que más o menos, íbamos rellenando el pelotón hasta alcanzar el centenar de participantes.
Júbilo, alegría, y tras comentarios no reproducibles aquí, nos enteramos que Hamilton se ha salido de la carrera en el GP de China, con lo cual, Alonso, está más cerca de él, y el campeonato del mundo al alcance de la mano, bueno, ya sé que no tiene que ver nada con el ciclismo, pero como nos hacía tanta ilusión, pues lo pongo y ya está.
A lo que iba, que alrededor de las 9 nos dan salida todos juntitos detrás del coche de la autoridad competente, que nos acompaña por todo el trayecto durante el recorrido que pasa por la localidad de Miguelturra hasta que salimos del casco urbano. Esta vez, parece que va fenomenal, todos juntos, repartiendonos entre los compañeros, hablando, comentando situaciones, hablando del verano, las vacaciones, en fin, lo normal en estos casos, y aunque parezca mentira, aún no tenemos ningún percance entre nuestras filas, ni caidas, ni pinchazos, ni nada anormal, ¡buf! No sé cuanto durará esto, pero de momento, todos contentos.



El pelotón (con perdón) agrupado...


Una vez que pasamos a campo abierto, nos encontramos con un terreno bastante llano, cosa normal, por estas tierras, claro, y con el mismo ambiente, seguimos dirigiendonos hasta unos pequeños montes que tenemos al frente, el paisaje no es que sea muy distinto del que ya conocemos, viñas, barbechos, más viñas, más barbechos, otra vez viñas, cereales, más viñas, algún que otro encinar pequeño a lo lejos, y ... más viñas, ¡joder! (con perdón) si parece que no hayamos salido del pueblo, pero claro, es lo que tiene esto de estar en La Mancha, que hay mucho vino...ya cada uno que termine la canción que seguro que se la sabe.




Comienzo llanito, con las sierras al fondo...


Pues bien, para sorpresa de todos (menos de los que lo organizan, claro está) nuestra primera impresión se cambia por completo, cuando ya el paisaje no da más de sí, y empieza a resultar monótono, el camino que llevamos gira a la izquierda, enfila hacia una pequeña arboleda, y ¡¡¡SORPRESA!!! Resulta que tenemos que cruzar el Guadiana por el comienzo del embalse, y para ello hemos de pasar por un puente de hierro, que parece sacado de una peli de gangsters, el paisaje deja de ser aburrido y vemos la vegetación propia de las riberas de los ríos, juncos, matorrales, y agua, mucha agua (a ver, si es que es un embalse y para eso está hecho), pues bien, la experiencia que para otros puede resultar sosa, a nosotros en particular, pues como que nos gusta, lógico, estamos acostumbrados a cruzar puentes sobre caminos, sobre carreteras, sobre vías, pero, lo que menos es sobre ríos, y mucho menos con agua, y como que nos sube un poquito la emoción y todo, al contemplar los patos (y son de verdad ¡eh!).




El puente sobre el río ¡que way!




¡Aunque no lo parezca, de vez en cuando también mira para adelante!


¿A que queda bonito?


Cuando cruzamos el río, en fin, que parece que la cosa se empieza a animar, porque una vez que salimos del puente el camino hace unos pequeños cambios de pendiente, y como siempre que ocurre, el pelotón se empieza a estirar en las cuestas, cuando son para arriba se quedan los del exceso de equipaje, y cuando son para abajo los que se quedan son los del exceso de frenos, el caso es que casi todos se despegan y se separan del compañero con el que iban hablando durante el llano, y se vuelven a hacer nuevas compañías para estos tramos, así hasta que hacemos la primera parada técnica, puesto que llegamos a la carretera de Toledo, en la aldea llamada El Peralbillo, donde nos reagrupamos porque hay que tocar el asfalto, al menos para cruzar al otro lado, ya que nos dirigimos hacia lo que llaman La Sierra de las Peñas Blancas.
Y claro, aquí la cosa se pone un poco intrigante, los que no conocemos los alrededores de la zona, pensabamos que todo era más o menos llano, pero claro, cuando te dicen que nos dirigimos a La Sierra... el apellido es lo de menos, porque tú piensas, esta sierra ¿será como la nuestra?¿será una sierra de las de verdad?¿a partir de que altitud una cuesta tiene categoría para llamarse sierra? Y entonces pasas un scanner por tu disco duro buscando en tus archivos cerebrales, cuando ha sido la última vez que has subido una Sierra más o menos decente (la del pueblo no cuenta), y la primera que te viene a la cabeza, está claro, La Calderina de Urda, ¡leches! Y piensas, espero que no sea tan dura, y mientras sigues pedaleando, y hablando con los amigos, pero te dices, ¡bah! Será como mucho como la que subimos en La Solana, que era dura pero cortita, además, esto es La Meseta, leñe, aquí no tenemos picos como los de Asturias ni nada parecido, pues eso, que te vas convenciendo que no será nada, que solo habrá que subir una cuestecita, que incluso con el plato mediano se podrá subir, pero mira por donde, aparece el primer repecho, un poco durillo, pero muy cortito, poca cosa, es peor por la aglomeración del personal, que atasca las cadenas y tienen que poner pie a tierra, y cuando los ves, piensas :”¡pardillo! Hay que cambiar antes” y se forma la de Dios, en una pequeña subida de 50 metros, pero bueno, esto es lo que hay. Y así, como sin querer, de repente, otra parada técnica para reagruparnos, y aquí sí, aquí ya toca ponerse serios, y nos cuentan los organizadores lo que casi todos sabemos, pero que siempre conviene recordar: Empieza el tramo libre, habrá trofeo para el primero, tiene unos 4 kilometros, el que más pueda que más dé, tonto el último, si pinchas, te las apañas como puedas porque los demás van a saco, en fin, lo de siempre, así que yo, haciendo uso de las influencias, me pongo al habla con Ricardo y le pregunto que como es el tramo.
- ¿Es muy duro?¿Dime algo, se hace largo?
Y claro, la verdad, siempre duele, pero nunca te la terminas de creer:
- Pues nada más salir empieza picando para arriba, viene una cuesta chunga y luego una bajada un poco delicada porque hay mucha piedra suelta, y cuando termina la bajada, entonces viene una cuesta que te tira de espaldas y te remata.

Entonces, advertido estás, pero por dentro, piensas, este tío es un exagerado, tampoco será tan duro, habrá un par de repechos y una cuesta final pero no creo que sea tan dura como para rematarte, y claro, es que encima llevamos nada más que 30 kilómetros, es decir, si subimos la cuesta y te revientas, luego tienes que volver que serán otros 30 kms. Así que no creo que pueda ser tan jodida la dichosa cuesta.
En fin, que los que van a disputar el tramo libre se colocan en los primeros puestos, y los del pelotón a continuación, y el compañero que va en la moto delante, sale pitando, y detrás de él como posesos, todos los demás, yo entre ellos, claro, si aquí en estos casos no sé que pasa que no hay conocidos, ni amigos, ni hermanos, todos somos primos, sí, sí, los primos que salimos despellejados sobre el sillín, para intentar llegar en un puesto relativamente digno, que si no, luego encima se cachondean de tí todos los demás, así que hala, a dar pedales como si no costara y venga, a machacar bielas....

Pues nada, que allá que vamos todos como posesos, el comienzo es suave pero subiendo, después de hacerse la selección natural que ocurre en estos casos, los ánimos se van calmando, ya la gente, se empieza a colocar en el sitio que le corresponde, es decir, los “galácticos” siguen los primeros, los ilusos se empiezan a descolgar, los que somos diesel, vamos a nuestro ritmo pillando a los que van madurando, y los del furgón de cola, pues eso, a la cola del pelotón, total, que después del primer repecho, viene una bajada en condiciones, suficiente para que los que estamos más afectados por la Ley de la Gravedad, nos encontremos con una ayuda extra para ir adelantando posiciones y pasando como un carro de gavillas a aquellos menos dotado para los descensos, pero claro, lo bueno dura poco, y cuando finaliza el tramo inclinado, vuelve a aparecer esos falsos llanos que en el fondo son repechos, y hala, vuelta a cambiar de plato y a seguir sufriendo... hasta aquí se lleva bien, no hay nada del otro mundo, pero ¡ay! amigo, esto sí que es más breve todavía, y como quien levanta una mesa de un pico, el camino empieza a mostrar su verdadera cara, es decir, esa famosa cuesta que “te tira de espaldas”, y aquí ya es el comienzo de la hecatombe, que vale, que al principio, piensas, “vamos, que tú puedes, no tienes más que quitar todo lo que tengas metido y subir a tu ritmo”, y eso haces, dejas el plato pequeño, empieza a funcionar el llamado “molinillo”, y vas jugando (es un decir) con los piñones, y de repente, ves como te pasa uno, que aún sigue con el plato mediano y no para el tío, y te acuerdas, del último chuletón que te comiste, y le subes otro piñón, y vas pendiente de las piedras que misteriosamente aparecen en tu camino, pero que al que te acaba de adelantar no se le pone ninguna por delante y ves como te deja atrás, y oyes jadear a tu espalda, y piensas, ¡leches! Que me estoy quedando el último, y sigues mirando el camino, piedras, arroyos, raices, arbustos, todo parece que se pone de acuerdo para plantarse delante de ti, así que haces por no caerte, y adelantas a otro que ha puesto pie a tierra, y te vuelves a decir “pues mira, parece que no voy tan mal”, pero justo en ese momento, oyes una voz que dice “por tu izquierda”, y te vuelve a adelantar otro que tiene más fuerzas que tú, y lo miras, y resulta que es el Gran Abrojo, ¡joder! Este Clemente está hecho un toro, y al poco, ¡zas! Felipe, al cual adelanté bajando, me vuelve a pasar, : “venga, que todo lo que sube baja, pero al revés no ocurre, ¿eh?”, será posible, encima cachondeito, pero en fin, yo a lo mío, tiki taka tiki taka, molinillo para arriba, seguimos esquivando compañeros que han puesto pie a tierra, y en el último momento, cuando el que me adelanta es mi hermano, y el de delante, se pega un porrazo, por no bajarse de la bici, es cuando ya digo, “hasta aquí hemos llegado”, y el que se baja soy yo, total, para 100 metros que queda de cuesta, tampoco vamos a arriesgarnos a aterrizar mal, así que, inspiro, expiro, me relajo, y a hacer unas fotitos del momento glorioso en el que estamos a punto de coronar la cima.


La Cuesta, con mayúsculas...

El que se mira el codo, fue el de la caida, nada grave...

Sí, eso es lo que tiene ir andando, que te da tiempo a hacer fotos con menos riesgo que cuando las hago encima de la bici, así que una vez que he llegado a la cota más alta, pues entonces viene lo bueno, al menos para mí, me vuelvo a subir en la bici, me guardo la camara de fotos por si las moscas, y ¡venga pa’bajo!, eso sí, igual que subir es un suplicio, bajar, lo que se dice bajar, no bajo, simplemente avalancha, igual que un alud de nieve, no me hace falta dar pedales, cojo posición, clavo los pedales, manos y piernas flexionadas, dos dedos en las manetas de freno y el resto en el manillar, desbloqueo de la amortiguación y despegamos..... vuelo rasante sobre la tierra a 45/50 Km/h. adelanto a todo el que se me pone a tiro, me llevo un pequeño susto en una curva con arena suelta, pero, oye, si parece que lleve railes como los excalestrics, nada, nada, que voy recuperando posiciones, en una de ellas paso a mi hermano, “que he pinchado”, es lo único que acierto a oir, porque tal y como bajo, no estoy como para detenerme a ver si ha dicho algo más, en resumen, que llego a donde está el avituallamiento, y alli esperando los que han subido más rápido, entre ellos el ganador del tramo libre (Josan), acto seguido aparece mi hermano, y después de los comentarios oportunos y tomarnos el primer refrigerio de la mañana, pues nada, que era verdad que había pinchado, así que a voltear la bici, ponerla ruedas arriba y cambiar la camara, menos mal que llevaba una nueva yo, porque el repuesto que usa el brother, pues eso, que muy bien para hacer bulto, pero que la camara tenía más agujeros que el piano de un saloon del oeste, así que tras la ayudita de Felipe y arreglar el pinchazo, tiempo de relaciones públicas. Fotos del grupo, fotos con los abrojos, saludos a los compañeros de otros pueblos, en fin, lo de costumbre.

Primer avituallamiento...


Nuestros amigos de Bolaños... ¡¡cuanto abrojo junto!!...

Y claro, con tanto abrojo alrededor... pinchazo...

Hasta que toca partir de nuevo, y ¡como no! Esta vez el que tiene la rueda pinchada es ¡chachan!: Josan. Menos mal que este lleva tubeless con antipinchazos y no sé que más historias, y lo único que hay que hacer es darle aire y marchando, pero claro, ya salimos del avituallamiento con retraso sobre el resto del pelotón, no si ya me extrañaba a mí que alguna ruta fueramos siempre dentro del grueso del pelotón, así que no nos toca más remedio que volver a poner plato grande y velocidad de crucero para pillar a todos, esta vez los que nos quedamos somos Josan (estaría bueno) Juanjo, Jose Andrés y yo, y tonto el último, que nos ponemos a tirar como si no costara.

No iban escapados, no .... iban los últimos...

Y otra vez, como no, cuando parece que pillamos a todos, adelantamos a Andrés, que para ser su bautismo en una ruta cicloturista, pues, que no iba a ser menos que los demás, y ¡sí! ¡ha pinchado también!, así que frenazo, parada, y vuelta a arreglar el pinchazo, lo de siempre, desmontables, camara nueva, bombín, quita rueda, pon rueda, recoge los cachivaches de nuevo, y venga, otra vez a machacar las piernas a ver si pillamos el ritmillo suficiente que nos lleve hasta el grupo, pero claro, el grupo lleva su marcha, y a poco que se mueva, el rato que nos hemos parado entre unas cosas y otras, pues que no es tan facil cogerlo, así, llegamos al embalse, bordeamos el pantano (muy bonito, sí señor) vemos el ambiente de pesca que hay en un día como el que nos está haciendo, y nos adelantamos un poco Jose Andrés y yo, hasta que ya al fondo de una cuestecita vemos todo el pelotón que ya tenemos al alcance, que bien, no me lo puedo creer, está claro, como me lo voy a creer, nos paramos a ver porqué no vienen los otros cuando los traíamos detrás nuestro, y al cabo de un rato, aparecen como almas en pena, resultado, pues esta vez, Andrés ha perdido el móvil, no cerró bien el bolsillo del sillín y al cambiar la rueda, pues se le ha debido caer.


...... pérdida de móvil ... busqueda infructuosa...

Así que llevamos un día co****do, en fin, se lo decimos a los que nos acompañan con las motos, para que se den una vuelta por si hubiera suerte, y nosotros pues seguimos para adelante, después de unos momentos de incertidumbre en un cruce y con la mirada esa que dicen que tienen los boxeadores al salir al ring, nos ponemos de nuevo a tirar como descosidos, joder, que cruz, vamos Josan, Jose Andrés, Yo, Andrés y Juanjo, todos en fila india, primero por la velocidad, que no es para ir de charlita, y después por el terreno que entre ramas y arena no es muy aconsejable ir paralelos,

Esta es que me gustó el paisaje... ¡hala! ¿pasa algo?

así hasta llegar a una pequeña trialera al lado de un viaducto, donde cuando parecía que ya estaba todo hecho, y tras subir un pequeño escalón, ¡crash! Esta vez, soy yo, la cadena a freir espárragos, joder, si es que vaya día, en fin, pues nada, otro parón, y van... menos mal, que Andrés, sería su primera cicloturista, pero previsor es un rato, y por suerte, lleva un eslabón y un tronchacadenas, así que entre las prisas, el cansancio, y nuestra habilidad, arreglamos el desaguisado como podemos, claro para esta hora, Josan y Jose Andrés ya han pillado al resto, así que nos quedamos Juanjo, Andrés y yo, junto con un par de los cascolokos que nos acompañan, entre otras cosas para que no nos perdamos.


Y aquí se inmortalizó (sin saberlo) el lugar donde partiría la cadena...


Seguimos sus indicaciones, y pasamos por la puerta de la bodega del Pago del Vicario, recorremos sus viñedos y por un carril agrícola nos dirigimos a lo que llaman “el chupete”, que no sé exactamente para qué sirve, pero que es una construcción de hormigón muy alta, y no sé si será para temas de agua (por la cosa de la presión y eso) o de torre de vigía para el fuego, o no sé, ya me enteraré para que sirve, pero el caso, es que aún nos quedan unos 4 kilometros para llegar desde que rompí la cadena, así que más muertos que vivos, y para terminar de cuadrar la faena, subimos (sí, hay que subir también) al 2º avituallamiento, que se encuentra al pie, del famoso “chupete”, allí, como no podía ser menos, vuelta a contar, ¿qué ha pasado?, ¿dónde os habeis metido?, ¿cuánto habeis tardado?, leche, es que ¿no vamos a tener una ruta sosegada y tranquila nunca?

Segundo avituallamiento...

En fin, que nos repusimos, nos hicimos la fotito de rigor, y ya todos juntos, y esta vez sin contratiempos, nos dirigimos camino de vuelta a Miguelturra, pasando por Ciudad Real, por la parte de atrás de la estación del AVE y todo eso, en estos últimos kilómetros, salvo por unos críos que iban haciendo el ganso con los charcos y poniendo perdido a todo el que se acercaba a ellos, no hubo nada a destacar, bueno sí, que dentro del pelotón se va de fábula, y da tiempo a ir hablando y todo con los compañeros, que gustazo, pero mira, no siempre es así.
Resultado final, pues como se pueden ver las fotos, os lo imaginais, la comida estuvo de película, no faltó de nada, las camareras (madres, mujeres, hermanas, novias, etc. de los cascolokos) fueron de lo más simpáticas y nos trataron como en familia, tuvimos la comodidad de disponer una mesa con sillas para todos los participantes, y el ambiente fue genial, si a eso hay que añadir, que el “asomayao”, las migas, la caldereta, el pisto, el jamón, el queso, etc.,etc. estaban de muerte, que cerveza, vino y refrescos hubo como para una boda, y que además nos trajimos 3 premios 3, al vencedor, Josan; al club más numeroso, y cómo no, el premio a la desgracia, para un servidor, más unos regalos que sortearon entre los participantes, pues, decir que estamos dispuestos a venir el año que viene, y los que hagan falta para compartir otra mañana con los colegas del cascoloko, porque en dos palabras fue Im...presionante.


Estos 3 aquí siempre llegan los primeros...


De nuevo Los Abrojos... a punto de hacer un sprint con las migas y la caldereta...


De todos los platos que se ven... no sobró ni uno


Recogiendo el trofeo al Club más numeroso


Trofeo al Vencedor del Tramo Libre, fue Josan, pero no estaba...


Trofeo al Pupas, que fue para nuestro Presi (apreciese la calidad del fotografo, ¡qué primer plano!)...


Recogiendo regalos que nos tocaron en el sorteo (guantes y sudadera)


Foto mostrando el botín de la batalla...(el de la camiseta roja no sabemos quién es, ya venía con el banco)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

en la 1ª foto de grupo? una pregunta... teniais a Josan colgado de clavos por los hombros? je je.

El "Presi" dijo...

Es que estaba recien desempaquetado y se nos olvidó quitarle la percha que traía... je.je. Pero vuelvo a insistir, no cuesta nada firmar los comentarios...aunque sea con un nick, alias,mote,etc.