Los compañeros de Villasequilla y M.Carmen (de nuevo)

En fin que lo bueno si es breve dos veces bueno, así que, recogimos el hato y vuelta a dar pedales, esta vez, ya no daba tiempo ni hablar, seguía siendo controlado, pero la gente estaba con ganas de quemar gasolina, y el ritmo fue creciendo, hasta que nos pararon de golpe para dar la salida al tramo libre, como siempre, suele haber 2 alternativas, una para los “masocas” y otra más civilizada para quien no quiera sufrir tanto, pero claro, nosotros no vamos a ser menos que nadie y nos fuimos por la parte conflictiva, ¡faltaría más!.
Juanjo a punto de atragantarse con una mosca...
Julian y Juanchu, que ya iban concentrados...

Iñaki, con la moral a tope...
¡Hala!, se acabó lo que se daba, aquí ya no hay amistades que valgan, para empezar, comenzamos con un camino que subía, giraba a la derecha y volvía a subir, pero ahora, de verdad, una cuestecita, pequeña pero matona, pues bien, en cuanto dieron la salida, la gente salió como si regalaran billetes al final del camino, todos como caballos desbocados, ni tácticas de equipo ni leches, qué locura, que digo yo, si esto es una cicloturista, en una competición que salen con un cuchillo entre los dientes… pues nada, como la naturaleza es sabia, cada cual se situa donde puede y se va estirando el grupo, según avanzan los metros, el grupo se estira más, y cada uno va acoplándose a los compañeros que más o menos andan como tú, claro, a estas alturas, los galgos de cada equipo ya están a 2 kms. De distancia con respecto al grueso del pelotón, en fin, y para no desentonar con mis últimas actuaciones, en la dichosa cuesta, al ir a cambiar, ¡chas! Cadena que se sale por el plato pequeño, esto ya está convirtiendo en un vicio tonto, al final, voy a tener que mejorar mi estado de forma, pero para no intentar poner plato pequeño nunca, porque siempre que lo intento se me sale (la cadena), el caso, es que Julián que va conmigo le ocurre lo mismo ¿será contagioso?, pues nada, arreglamos el problema y a seguir con la marcheta, esta zona es lo que tiene, que no hay grandes cuestas, pero las que hay son muy puñeteras, menos mal que sirvió de algo venir el año pasado, porque aunque sea en dirección contraria, por lo menos te conoces el terreno y se puede “dosificar”, sobre todo teniendo en cuenta que serán 25 kms. Un tramo bastante alto, y lo suficiente para que a alguien le pegue una pájara de padre y muy señor mío, en fin, que a lo tonto a lo tonto, Julian y yo, vamos pillando gente, pasamos por la zona del año pasado muy entretenida de subidas y bajadas cortas, con piedra suelta y la famosa V, del año pasado, que este año cogemos a muerte porque el terreno lo permite y porque no nos molesta nadie, vamos alternando, carril izquierdo, carril derecho, en función de los que nos vamos encontrando, de repente se gira a la derecha y parece que volvemos al mismo sitio del que partimos, qué lío, el caso es que la señalización está muy clarita y es difícil perderse, porque de no ser así, esto iba a parecer el rosario de la aurora, el caso es que el terreno es bastante abrupto, y vamos a toda leche, con conocimiento, pero a toda leche, de repente, en una de las curvas que hay, miro hacia atrás y Julian se me ha perdido, ¿Qué habrá pasado? Yo sigo tras el que llevaba delante que ni me deja, ni lo pillo, y lo tengo en el punto de mira, por aquí ya volvemos a girar y a subir, perdí la cuenta de las veces que se giraba en una u otra dirección, parecía que estábamos dando vueltas al mismo sitio, pero no, eran caminos distintos, hay que ver lo que puede dar de sí, las 4 sierrecillas que tienen por los alrededores, el caso, es que se va haciendo entretenido el recorrido, que si ahora subimos, que si ahora bajamos, una bajada larga y curva a la derecha, que me toca frenar y casi beso el suelo, hasta que llegamos a una zona donde se puede rodar más deprisa, esto es lo mío, plato grande y a saco, pero claro, como he dicho antes, lo bueno si breve… así que esto acaba como tiene que acabar, otra cuesta, aquí a estas alturas, ya ni intento cambiar de plato, quito todos los piñones y subo como mi plato mediano, que no es plan de volver a bajar para poner la cadena, no tengo referencias de cómo van los demás, los de delante (Josan, Javi, Iñaki, Jose Andrés y Juanchu) porque salieron como liebres, a Julian no lo veo (luego resulta que se cayó y no me enteré) y Juanjo y Felipe salieron detrás y seguirán detrás, claro. El caso es que subimos la cuesta con una cementera/cantera o lo que sea a nuestras espaldas y comienza el terreno divertido, una bajada rápida con cierta dificultad,

porque tenía mucha arena y vegetación entre medias, que había que tener cuidado por si las moscas, a todo esto y como casi siempre, mi lucha particular con mi amigo Mariano de Deporsaburum, que si tú me adelantas, que si yo te adelanto, se acabó unos kms. atrás en la zona rodadora, donde se quedó un poco atrás, así llegamos a la parte facilona de la ruta, y digo facilona porque ya nos movemos por caminos amplios y con buen firme, cereales a los lados y con el solecito poniéndonos morenos, justo la situación que me va bien, y vuelvo a poner plato grande, le subo un poquito el volumen a mis auriculares, justo cuando empieza el “Smoke on the wáter” y mantengo la cadencia de pedaleo con el ritmo de la música, ¡guau! Qué gozada, no es por ser cursi, pero en ese momento, estoy en la gloria, pulsaciones a tope, un montón de decibelios, y el cuenta de la bici, marcando 40 kms. Y parece que ya vamos en dirección a Tembleque, así que no puede quedar mucho, claro, eso es lo que pensaba yo, porque justo cuando más lanzado vas, te encuentras a uno de los de rojo, indicando que frenes, que se gira a la izquierda, y todo lo que se ha bajado, se vuelve a subir, pero vamos, esta es una cuesta bastante llevadera, aunque los kms. Que llevamos en las piernas hacen mella y me encuentro con un temblebike de los que han disputado el tramo (Iván), que está pasando un momento tenso, lo pillo y nos ponemos a la par, para recorrer los últimos kms.,

pillamos a un chaval de Ocaña y otro de equipo desconocido, justo en el último repecho que hay antes de la meta, allí donde se encuentra Miguel, el gran jefe de los temblebike haciendo fotos, y a partir de ahí, le meto el oxido nitroso a mi bici, es decir, plato grande, bajo piñones y apreto los dientes, justo cuando pasamos el cartel de 500 mtrs. Para la meta, miro por debajo del manillar y veo que el temblebike sigue pegado a mi rueda, así que apretó un poco más para intentar dejarlo, no sé el tiempo que aguantamos los 2, pero el caso es que oigo una exclamación por detrás, bajo la cabeza y ya estoy solo, así que me relajo, y llego a la meta. Después de recuperar el aliento, nos saludamos, todo un placer IVAN, porque fue una pasada el sprint que nos curramos los 2, después de todo lo que llevábamos en las piernas.
Resultado, puesto 45º, en 1,12 h. teniendo en cuenta que los máquinas que ganaron lo hicieron en 57 min. No está nada mal para un globero como yo, claro que mejor lo hicieron
Josan (4º),
Javi (12º),
Iñaki (16ª),
Juanchu (26º),
José Andrés (35º),
y por detrás con el hándicap de una caída y todo
Julian (72º) y
Felipe y Juanjo (95º y 96º) y eso que pincharon y todo.
Después, pues lo mejor del día, duchita, caldereta, cervecita, los trofeos y los regalos, esta vez, le tocó a Javi, unas cubiertas, que haciendo trueque con otro compañero, cambiamos por un casco, y el trofeo, a Josan, por ser el 2º de más de 30 años. Y después de todo, vuelta a casita, a esperar a la próxima, que este año Tembleque, ha dejado el listón muy alto en el tema de organización.
Recogiendo el trofeo en nombre de Josan...

Recogiendo el regalo en nombre de Javi...